Risaralda tiene todo el potencial para liderar el desarrollo del Eje Cafetero. Pero ese liderazgo no se construye desde escritorios lejanos ni con discursos vacíos. Se construye desde los municipios, desde la gestión local, desde la cercanía con la gente que todos los días trabaja por sacar adelante a sus familias.
Durante más de seis años como concejal de Pereira, pude ver de primera mano cómo las decisiones que se toman en el Concejo Municipal impactan directamente la vida de los ciudadanos. Un proyecto de acuerdo sobre movilidad no es un papel: es el tiempo que un trabajador se ahorra para llegar a su casa. Un debate sobre seguridad no es política: es la tranquilidad de una madre que espera a sus hijos.
Lo local como motor del cambio
Colombia ha vivido décadas de centralismo donde las grandes decisiones se toman desde Bogotá. Pero las regiones, y especialmente el Eje Cafetero, tienen una historia de autonomía, emprendimiento y resiliencia que merece ser potenciada, no ignorada.
El verdadero desarrollo no se impone desde arriba. Se construye con la participación de las comunidades, con la transparencia en la gestión y con la voluntad política de priorizar lo urgente sobre lo conveniente.
Pereira y Risaralda tienen ventajas competitivas que pocos departamentos pueden igualar: una ubicación geográfica estratégica, una cultura emprendedora arraigada, infraestructura en crecimiento y una población joven con ganas de innovar.
Los retos que enfrentamos
Sin embargo, también enfrentamos retos significativos que requieren atención urgente:
- Empleo de calidad: No basta con generar empleos. Necesitamos empleos dignos, con salarios justos y condiciones laborales que respeten la dignidad de los trabajadores.
- Educación pertinente: Nuestros jóvenes necesitan formación que responda a las necesidades reales del mercado laboral y que fomente el emprendimiento.
- Infraestructura conectiva: Las megaobras fueron un gran paso, pero necesitamos seguir conectando a Risaralda con el país y con el mundo.
- Seguridad integral: La seguridad no es solo policía en las calles. Es oportunidades, educación, cultura y prevención.
Una visión para el futuro
Creo firmemente que Risaralda puede ser un referente nacional de desarrollo sostenible, innovación y calidad de vida. Pero para lograrlo necesitamos líderes que conozcan el territorio, que hayan caminado las comunas, que entiendan las necesidades reales de la gente.
No se trata de promesas grandilocuentes. Se trata de gestión, de resultados, de rendir cuentas. Se trata de entender que el servicio público es exactamente eso: un servicio. No un privilegio, no un negocio, no una plataforma personal.
El futuro de Risaralda se escribe todos los días, en cada decisión que tomamos, en cada proyecto que impulsamos, en cada ciudadano que escuchamos. Y ese futuro, estoy convencido, es brillante.